Vicente García-Huidobro Fernández (1893-1948)
Fundó su propio movimiento poético y fue acérrimo defensor de la experimentación artística. En su adolescencia publicó un manifiesto donde rechaza todo indicio de poesía anterior a él. Durante el período de entreguerras estuvo a la vanguardia literaria en Chile y Europa. Sin embargo sólo hace unos años comenzó a valorarse su legado. En éste párrafo vemos resumida la concepción de la poesía Huidobriana, como también sus aires de deidad, donde se concibe al poeta como un pequeño dios, un todopoderoso en mundo propio. Contenido que sus opositores calificarían como un egocentrismo extremo y ridículo.
“Pienso que la poesía es la síntesis de todas las potencias creadoras del hombre.
La poesía es la suprema construcción del espíritu humano y algo así como el símbolo de todas sus facultades, de todos sus anhelos y de todas sus energías. Aplastado por el cosmos el hombre se yergue y lo desafía, el poeta desafía al universo. Por la poesía se iguala o supera al cosmos; la poesía es la conquista del universo”.
Huidobro nació a fines del siglo XIX en una mansión del centro de Santiago. Su familia, integrada al ambiente político y financiero de la época, le brindó las herramientas para una formación que, durante la niñez y adolescencia, estuvo en manos de los jesuitas del Colegio San Ignacio. En 1911, con dieciocho años de edad, erige su primera obra, titulada “Ecos del Alma”, la cual dedica a su futura esposa, Manuela Portales Bello, con quien contraería matrimonio al año siguiente.
“Dejemos de una vez por todas lo viejo…En literatura me gusta todo lo que es innovación. Todo lo que es original. Odio la rutina, el cliché y lo retórico…Odio los fósiles literarios. Odio los ruidos de las cadenas que atan. Odio a los que todavía sueñan con lo antiguo y piensan que nada puede ser superior a lo pasado…Amo todos los ruidos de las cadenas que se rompen…"
El poeta creacionista controla su propia escritura, sin dejarse llevar por el inconsciente como lo hace el surrealismo, permitiéndose así, a través de sus intenciones estéticas originadas en una razonada imaginación, plasmar lo que los mismos creacionistas bautizaron como “Delirio Poético”.
“En mi modo de ver, el Creacionismo es la poesía misma; algo que no tiene por finalidad, ni narrar ni describir las cosas de la vida, sino hacer una totalidad lírica independiente en absoluto. Es decir, ella misma en su propia finalidad…En general los poetas de todas las épocas han hecho imitaciones o interpretaciones mas o menos fieles de la vida real.”
El Creacionismo entonces, crea una nueva realidad. Basándose sólo en lo esencial de la vida, en aquello que es inevitable prescindir, presenta una realidad poética inexistente hasta ese momento. En el camino de las descalificaciones, Huidobro se refirió a distintos autores de todo el mundo. A García Lorca lo calificó de mediocre, como a todos los poetas españoles. A Marinetti, precursor del futurismo italiano, lo tildó de intrascendente. En Chile, Neruda recibió sus más ácidas críticas. “Calugoso”, “gelatinoso” y “mediocre” fueron los calificativos elegidos para la poesía nerudiana.
“Es una poesía fácil, bobalicona, al alcance de cualquier plumífero. Es, como dice un amigo mío, la poesía especial para todas las tontas de América”.
Es necesario dejar de lado las críticas sobre su vida personal y sus principios ideológicos para poder apreciar la magnitud de su obra y la auténtica revolución que significó para el mundo de las letras el impacto de su corriente vanguardista. Donde la mayor de las creaciones es la de un universo nuevo, en donde el poeta es Dios; los poemas, los planetas y las letras, las estrellas.
``Aquí yace el poeta Vicente Huidobro.
Abrid la tumba...Al fondo de esta tumba se ve el mar``