Cámbiate de ropa lentamente, no te quiero ver desnuda, sino cubierta de esas prendas que me gustan. Sácate esas viejas pilchas, esos harapos, deshazte de la rabia y malos ratos. Deja a un lado la mala onda, cuelga en ese gancho cada discusión sin sentido que te sobra. En el tarro de la basura bota el escándalo, la rabia y el orgullo. Con las mentiras e inseguridades puedes hacer un nudo. Quítate también la tristeza, deja caer al suelo la pereza. Dale un puntapié a los fantasmas, barre con todo tipo de desconfianza y verguezas. Junta todo eso en una caja y préndele fuego como antigua pira usanza.
Ahora puedes vestirte de traje. De escote pronunciado, lentejuelas y diamantes. Que resalte la seguridad y la cordura. Que encandile lo jovial y la frescura. Ponte unas bellas medias con tesón. Que la confianza calce a la perfección, para que los pasos de futuro sean firmes, no olvides un vestido sin cicatrices. De ropa deportiva puedes usar esa polera blanca en sinceridad, le haría juego aquel jeans ajustado, tiene estampados de risa, valentía y cordialidad. Puedes ponerte un sweater de entusiasmo, una túnica de esperanza o un abrigo de confianza. Vístete de génesis, ponte bella.