En medio del silencio inmenso de la noche, te pienso otra vez, aunque no quiero pensarte. Recuerdo cuando vestías de Eva para mi. Murmullos, caricias, besos y más besos...
Logramos encandilar las noches más ciegas.
Pensándote otra vez, recuerdo cuando en mis brazos te dormías, tu respiración al compás de la mía. Los latidos del corazón, coronación de la fantasía. Y al despertar, el regocijo al comprobar que todo era real…
Me reflejaba en tus pupilas.
Quizás para no olvidarme es que me contemplabas semidormido, quizás ya presentías nuestro destino, quizás ya sabías que sólo yo sería el amor de tu vida, quizás por eso es que en detalle me observabas…
La memoria a veces falla.
Qué importa ahora si durante un instante no me piensas. Sólo basta un trozo de noche, un poco de calma, un fuerte latir de corazón, para que una lágrima, sólo una lágrima irrumpa en el silencio inmenso de tu mente…
Y te recuerde nuestro ayer.

