miércoles, 6 de febrero de 2008

Contracorriente

Que la vida se escurre como agua en la manos
Y hace falta el silencio del hombro hermano.
Con la vida empuñada batiendo por respirar
Infamia de infancia, locura otoñal.

Las penas no se asfixiaron en tequila ni ron,
se estrujaron, se vivieron con más dolor.
Y la cabeza se ha partido junto al alma
Sabor de culpas y boca amarga.

Ni la arena en los ojos brotó tanta agua,
Ni el sonido del mar acalló la garganta
Pasos en reversa impiden el vuelo
Huyo a diario de sables ansiosos de nidos.