jueves, 12 de junio de 2008

Sebastián...

Te soñó corriendo por el parque de la rotonda vecina, con la risa fresca invadiendo cada esquina. Te soñó jugando a la pelota, te soñó como estrella del rugby. Te soñó enseñándote el dominio del volante. Te soñó uniformado. Te soñó alentando al eterno campeón. Te soñó en tu primer día de clases, bien peinado e inseguro. Te soñó llorando la primera golpiza del matón del curso y aconsejándote para defenderte solito. Te soñó diciéndole papá. Te soñó protegiendo y celando a tus hermanitas. Te soñó honrando a tu madre. Te soñó revelado contra el mundo Te soñó una vida juntos.
Pero el brutal destino acabó con los sueños, haciendo una pesadilla sin fin el día a día. Sin la capacidad de entender razones. No hay razones. Colgando de un hilo, de la frágil esperanza de la fe, del paradójico amor en Dios. Con culpas repartidas a diestra y siniestra, con culpas auto impuestas.
Y quién diablos le hará entender que fuiste un regalo y no un castigo Quién le ayudará a asumir que no tenías más que hacer que dar mil respiros para cerrar tu ciclo. Cómo conformarse con tu ausencia, con ese cuarto vacío, sin llantos, sin risas, sin gritos. Sin ti, angelito, sin ti...

-.A tu padre, a mi amigo.-