La primera vez que escuché de este local fue gracias a mi compadre Checho, con el que tengo varias historias de mis primeros años en la Universidad. Con pocas monedas para el almuerzo, apetito de 20 años y una de esas ventanas entre clase y clase que más perecían ventanales de edificio, partimos a la pica`.De apariencia sencilla, con 30 metros cuadrados bien distribuidos en dos barras junto a las murallas, pisos de madera y al fondo una blanca y reluciente cocina abierta a la vista, donde "la tía" no para de calentar pan para que salga bien crujiente. Todo adornado con afiches de los eventos bohemios, carretes, tocatas, obras de teatro y panoramas underground, que se van renovando constantemente gracias a la buena onda de sus dueñas, que permiten pegar cuanto papel se les ocurra a los clientes.
Luego de pagar en caja los 650 pesos de la promoción que incluye la bebida de máquina, me pasaron una ficha plástica. Adivinando mi cara de pregunta, la sonriente cajera me indica que es para cobrar el italiano.
Siguiendo los pasos de mi compadre paso por la ventana de la cocina, recojo mi tremendo completo, la bebida y nos sentamos. La misión es no botar nada y por supuesto no mancharse. Imposible! El tomate la palta y la mayonesa casera repletan el crujiente y gran pan. Mejor dicho, se desbordan...
La conversación o el estudio apurado depende de los comensales. De fondo seguro hay buena música y para quien quiera, la barra ofrece los comunitarios envases de ketchup o mostaza y posillos con fresco pebre de la casa.
Para los(as) más exquisitos(as) hay otros sanguchitos adicionales, como el ave o jamón con palta en marraqueta, aliados, queso fresco, etc. Y los típicos quequitos, galletas, café y jugos.
Dónde: Vergara c/ Sazié, frente a la Fac. de Periodismo UDP.
Cuánto: Entre 500 y 1000. (La promo con bebida $650)

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