lunes, 22 de octubre de 2007

Pichanga

Una noche de año nuevo hace algunos años, los suficientes como para no recordar grandes responsabilidades, los años de las primeras copas con los amigos de la vida,los años en que los fuegos artificiales no eran delito...
El efecto de esos tragos reeamplazó una pelota por un leño en brazas, hizo que no importaran los nuevos calzados y que estela de la llama avivada en cada puntapié nos creyera pateando una estrella fugaz.
Y en cada arco ver las puertas de nuestra propia dimensión.

Y en cada gol un aumento de nuestra adolescente libertad...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Eso podría llamarse, con todas sus letras, un mágico recuerdo... *** Crees que he comentado mucho?...me gusta mucho lo que escribes!

Negro Rios dijo...

Creo q has comentado lo q me gusta leer, espero q tb m critiques constructivamente, eso tb hace bien.

Gracias y no dejes de postearme.