A fines del año pasado escuchar la palabra Transantiago me era indiferente. Obvio, desde la mirada de un motonetista, que más se podía esperar. “No me afecta, muy por el contrario, me favorece. Menos congestión, menos peligro, bi
en”, decía yo. Craso error. Era sólo cuestión de tiempo.
en”, decía yo. Craso error. Era sólo cuestión de tiempo.La autopista me permitía llegar a la pega en 15 minutos e incluso menos, y ahorrarme las buenas lucas que significaba doble locomoción de ida y vuelta. Pero llegó marzo y ufff, se puso fea la cosa. Una sola micro para mi casa y las demás te dejan a mitad de camino, dos horas mínimo. La autopista fue invadida por buses expresos, clones, pullman, piratas, etc. Más encima ahora existe el TAG para las motos. Todo mal. De vuelta a las calles, a codazo limpio con los autos y a huir como loco si se acerca una cuncuna mecánica o un camión.
Del cuarto de hora pasé a los 45 minutos, de la seguridad de ir en línea recta pasé a arriesgar la vida por ir apurado o porque algún amable taxista o vieja loca no me vea. Y no porque maneje mal o porque salga a destiempo, sino porque es imposible transitar normalmente. De las 6 lucas semanales en bencina ahora gasto casi el doble, de dónde voy a pagar un TAG y su uso.
Así no se puede.... paro regional ya!


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