jueves, 25 de octubre de 2007

Mis Siete YO - Gibran Khalil Gibran



Extracto del Libro "El Loco", Gibran Khalil Gibran.






En la hora mas tranquila de la noche, cuando estaba ya medio dormido, mis siete Yo se sentaron a conversar en voz baja...




PRIMER YO: Aquí, en este loco, he vivido todos estos años sin tener otra cosa que hacer sino renovar su dolor durante el día y recrear su tristeza por la noche. No puede soportar mas tiempo mi destino y me rebelare.


SEGUNDO YO: Tu suerte es mejor que la mía, hermano, porque a mi se me asigno ser el Yo alegre de este loco. Yo río su risa y canto sus horas felices, y con pies tres veces alados danzo sus mas luminosos pensamientos. Soy yo quien debe rebelarse contra una existencia tan fatigosa.


TERCER YO: ¿Y que tendría que decir yo, entonces, Yo amoroso, encargado de la antorcha ardiente de pasiones salvajes y fantásticos deseos? Soy yo, el Yo enfermo de amor, quien se rebela contra este loco.


CUARTO YO: Entre todos ustedes, yo soy el mas desdichado, porque nada me fue dado sino el abominable odio y el destructivo rencor. Soy yo, el YO tempestuoso, el único nacido en las negras cavernas del Infierno, quien debería protestar de tener que seguir al servicio de un loco.


QUINTO YO: No. Soy yo, el Yo pensante, el Yo imaginario, el Yo hambriento y sediento, el único condenado a vagar sin descanso en busca de cosas desconocidas y de cosas todavía no creadas. Soy yo y no ustedes el que debe rebelarse.


SEXTO YO: ¿Y yo? Soy el Yo trabajador, el insignificante obrero que con sus manos pacientes y sus ojos anhelantes transforma los días en imágenes y da a los elementos amorfos formas nuevas y eternas. Soy Yo, el solitario, quien debe rebelarse contra este inquieto loco.


SEPTIMO YO: Que extraño es que todos quieran rebelarse contra este hombre por tener cada uno de vosotros un destino determinado que cumplir. ¡Ah, ojalá fuera yo como uno de vosotros y tuviera también un Yo con un determinado destino¡ Pero no tengo ninguno, soy el Yo sin ocupación, el que se sienta en silencio, vacío de Tiempo y espacio, mientras ustedes están ocupados recreando la vida. ¿Son ustedes o yo, compañeros, quien debe rebelarse?




Cuando el séptimo Yo se calló, los otros seis lo miraron apenados, pero no dijeron nada. Y cuando la noche se hizo mas profunda, uno tras otro se fueron a dormir arropados en una nueva y satisfecha sumisión. Pero el séptimo Yo permaneció despierto, mirando la nada que esta detrás de todas las cosas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Author: venus (http://sensacionesvenus.blogspot.com)
Date Posted: 09 Oct 2007 10:16 AM (GMT -03:00)


he vuelto.....que pena que se haya perdido el coment...sin embargo este post aun me sigue recordando el poema del espantapajaros de oliverio gironndo...en el habla de las persoalidades que tenemos...de tantas que habitan en nosotros...que dificil es a veces ponerlas de acuerdo para tomar una desicion.....

en la noche..mi noche ire por el poema..lo traere y te lo obsequiare



un besote guillermo

Anónimo dijo...

Author: venus (http://sensacionesvenus.blogspot.com)
Date Posted: 09 Oct 2007 03:33 PM (GMT -03:00)


Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades. En mi, la personalidad es una especie de forunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.

Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C. ¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera! Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.

¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo - me pregunto – todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora? El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues mís profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto... Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas. Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, que antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda."

Oliverio Girondo



espero que te haya gustado