Guardo en mis bolsillos un puñado de semillas, recogidas de los bosques que mi vida ha recorrido. Busco el apropiado sitio para su cultivo, con la tierra fértil de Machu Pichu, un arrollo contiguo con aguas del Nilo, el sol de las mañanas de Pirque y la fresca sombra de los ocasos porteños.
Pretendo sembrarlas juntas para que se fundan en un sólo y gran árbol, hasta que su tronco sea tan grande que permita tallar la morada de los cimientos más firmes conocidos, con sus raices unidas al centro de la tierra y sus hojas tocando el cielo, para que los inviernos no sean más que el regadío y los otoños la renovación de nuestras eternas primaveras.

2 comentarios:
A estas alturas de mi vida, pocas cosas me sorprenden, pero al leerte sentí una hemosa sensación de paz, que como grito susurrante dijo a mi corazón, "lo hiciste bien", es su corazón el que escribe, su memoría antigua la que libera, sus vidas pasadas, las transmite...porque tengo la clara sensación de que es un espíritu viejo, dentro de un joven cuerpo, de un hermano padre, de un hijo consejero, de un hombre soñador, de un poeta a punto de nacer, detenido en la espera del creer,, del decir, del abrazar, del sentir,,,,,,del perdonar.
Orgullo, sorpresa, alegría, satisfacción, amor, dulzura, mil cosas más me hiciste sentir. Gracias por ser tu,,,solo abre los brazos, entrega, recibe,,,,,,,se feliz.
Mientras leía tu relato negro estaba escuchando música ambiental y pude imaginar ese árbol que te acompañará cada primavera.
Lindo blog, te dejo un beso grande mi negro querido, espero verte pronto.
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