Todos tenemos algo de suicidasesinos. Al menos todos a quien conozco han dicho alguna vez que se quieren morir o que matarían a alguien. Esa sólo idea que quizás nunca se concrete es una posibilidad, es la expresión de esa huérfana neurona que aloja los deseos más oscuros de cualquier mente. Concrétese o no, está ahí, es un latido más.
Ese domingo volvían a Santiago por la Autopista del Sol y el conducía a unos 140 kilómetros por hora . Era la hora del ocaso de un fin de semana grandioso con camping, fiesta y piscina. Nada lo podía nublar. Ni siquiera había congestión vehicular. Y mientras avanzaban por las curvas y adelantaban un auto tras otro, esa neurona se activó.
En una recta miró a su derecha y ella aun dormía, y lo hacía profundamente. El tablero marcaba 160 Km/h y la idea de desaparecer del mapa de una vez se hacía más fuerte. Miles de recuerdos se le vinieron como flashes a los ojos y por un segundo le inundaron la visión. Un parpadeo para escurrir la lágrima y nuevas curvas que lidiar. Sólo era cuestión de girar violéntamente el volante. Si lo hacía hacia la derecha, la barrera de contención sería su aliada para llegar a lo desconocido, a la luz o quizás la eterna oscuridad, mientras que a la derecha, el viraje podía ser tan violento que seguramente a esa velocidad se volcarían, pasando sobre la baranda hacia la quebrada y adiós…
La escena era perfecta, la prensa diría que perdió el control por alta velocidad o por somnolencia. Sólo ellos muertos, enamorados y juntos.
Pero aquí estoy escribiendo, meses después del ultimo arranque suicida. Canalizando en estas líneas los impulsos más negros de mi alma. No es un libro ni una película de acción, como hacen grandes creadores para depurar sus instintos, son sólo palabras al universo de un suicidasesino arrepentido.
Ese domingo volvían a Santiago por la Autopista del Sol y el conducía a unos 140 kilómetros por hora . Era la hora del ocaso de un fin de semana grandioso con camping, fiesta y piscina. Nada lo podía nublar. Ni siquiera había congestión vehicular. Y mientras avanzaban por las curvas y adelantaban un auto tras otro, esa neurona se activó.
En una recta miró a su derecha y ella aun dormía, y lo hacía profundamente. El tablero marcaba 160 Km/h y la idea de desaparecer del mapa de una vez se hacía más fuerte. Miles de recuerdos se le vinieron como flashes a los ojos y por un segundo le inundaron la visión. Un parpadeo para escurrir la lágrima y nuevas curvas que lidiar. Sólo era cuestión de girar violéntamente el volante. Si lo hacía hacia la derecha, la barrera de contención sería su aliada para llegar a lo desconocido, a la luz o quizás la eterna oscuridad, mientras que a la derecha, el viraje podía ser tan violento que seguramente a esa velocidad se volcarían, pasando sobre la baranda hacia la quebrada y adiós…
La escena era perfecta, la prensa diría que perdió el control por alta velocidad o por somnolencia. Sólo ellos muertos, enamorados y juntos.
Pero aquí estoy escribiendo, meses después del ultimo arranque suicida. Canalizando en estas líneas los impulsos más negros de mi alma. No es un libro ni una película de acción, como hacen grandes creadores para depurar sus instintos, son sólo palabras al universo de un suicidasesino arrepentido.

6 comentarios:
Sólo un abrazo,
un enorme abrazo y fuerza...
Cielos!!
Olvidé mencionar que te extraño!!
Tienes razón, creo que todos por lo menos una vez en la vida nos hemos planteado esas posibilidades.
Justificaciones, excusas o como quieras llamarle, hay muchas, algunas quizás más validas que otras, según la perspectiva.
Algunos nos las planteamos más que sólo una vez, quizás muchas más. Espero que no sea tu caso, no es agradable.
Saludos para ti, espero que esa neurona suicidasesina no se te active más.
cada verso me super cautiva, no pares de escribir, vale? un beso trasandino.....
hola, quiero decirte, que personalmente prefiero suicidarme, es algo que pienso todo el tiempo, es una capa pegajoza que rodea a mi ser y que no se como sacarme, no se si es cobardía, miedo o qué. pero esa sensación simpre está, y no queda bien decirlo porque tengo marido y 2 hijas que me necesitan, pero hay días en los que me siento como un arbol al que le cayó un rayo y lo partio dejandolo expuesto y vulnerable. Esos días son terribles. Y esa neurona que vos decís, se transforma en una dictadora empujando a las demas a algo irrevocable. Solo que no sé bien porqué nunca llega a ser tan grande la dictadura como para suicidarme.
Hola
Este tema da para muuuuuuuuuuuuuuuuuuxo pero en relacion a lo que dices y la respuesta anterior les respondo que no pienso que sea cobardia, talvez miedo a enfrentar la vida, por eso nos pasa a todos y bueno simplemente decirles que no hay nada más bello que vivir aunque sea dificil, para intentar al menos hacer felices a las personas que amamos. Dañar quitandole la vida a alguien o con aucencia es la forma más facil de vivir, sin entregarse dejando que el miedo a sufrir nos gobierne más que el deseo de hacer felices a quienes amamos y ser felices nosotros mismos por no visualizar como posible esa opción. El miedo paraliza y nos vuelve pasivos en la busqueda de nuestra felicidad, por eso no hay nada peor que dejar que gobierne nuestra vida y nuestra mente dejando que esa neurona nos atormente.
Eso es lo que creo pero si están aqui escribiendo y no muertos es porque de algún modo han buscado no herir a quienes aman.
CLA sabiendo que hay personas que la aman y dependen de ella y Guillermoreno no quitandose y quitandole la vida a su enamorada.
Es dificil amar, porque requiere esfuerzo y sacrificio para poder hacer que quienes amamos rian y no lloren pero estar dispuesto a vivir sin dejar que el miedo te paralice es vivir realmente, requiere entrega, sacrificio, paciencia, compañía y principalmente amor.
Felicitaciones a ambos por tener personas que le brinden esa posibilidad. Bueno y tmb feliz navidad!!! y muxa fuerza.
Publicar un comentario